domingo, 10 de agosto de 2014

¡ASÍ FUE "NUESTRA" MENORCA!

 El pasado mes de julio, fui con un grupo de amigos a pasar una semana a una isla preciosa: Menorca.

A continuación, voy a poner el nombre – y foto – de los sitios a los que fuimos con el fin de que pueda servir a futuros viajeros. No se trata de que hagáis las mismas playas sino que tengáis algunas referencias por si os sirven en vuestra estancia allí.

Seguramente, nos dejamos sitios fabulosos por ver pero, sea como sea, así fue “nuestra” Menorca:

#1 – CALA BINIDALÍ

Pequeña pero con mucho encanto.


#2 – CALA MACARELLA – CALA MACARELLETA

Son las dos calas más famosas de la isla. Están muy bien pero tienen mucha afluencia de gente. Las hay aún de mejores. Aun así, las recomiendo visitar.


#3 – CALA AIGUA BLANCA

También se trata de una cala muy turística pero el color del agua es muy especial. Aun así, no sorprende con lo cual, ésta se puede sustituir por otra.


#4 – CALA SA MESQUIDA

Preciosísima cala, tranquila y con un entorno impresionante. La única pega: cuando fuimos, habían muchas avispas.



#5 – CALA MORELL

Una de nuestras calas preferidas. De roca y situada en un entorno de lo más blanco y tranquilo.


#6- CALA BINIMEL·LÀ – CALA PREGONDA

Las dos valen mucho la pena y lo mejor es que están conectadas por un paseo impresionante. ¡Ah! Justo en él se encuentra la zona de pilas de piedra tan características de las islas.



#7 – CALA TURQUETA

Muy turística, sí, pero preciosa. Personalmente, me gustó más que Macarella y Macarelleta. Desde ahí, se han hecho las fotos típicas que parecen que los barcos floten en el agua, de tan cristalina que es.


#8 – CALA PILAR

Sí, sí, o SÍ, debéis visitarla! Cierto es que es difícil acceder a ella, teniendo un paseo de unos 30-40 minutos desde la zona donde se deja el coche, pero debéis ir por dos motivos: la excursión transcurre por unos paisajes impresionantes y, cuando llegáis, os espera una gran experiencia para vuestra piel con un baño de barro.


#9 – ES CAVALLERIA

El entorno es muy bonito y nosotros lo aprovechamos para ver el atardecer desde su faro.


#10 – PUEBLO DE BINIBECA

Binibeca es un pueblo mágico. Su centro es totalmente blanco y con unas callecitas estrechas en las que perderte y sumergirte en un mundo de magia. Me marcó de manera muy especial.


#11 - CIUTADELLA

Después de varios días en remojo, de cala en cala, dedicar un día a pasear por una gran ciudad lo echareis de menos y que mejor que hacerlo en Ciutadella. Tiene un entorno histórico muy bonito, mercadillos nocturnos y mucha marcha.


martes, 5 de agosto de 2014

DÍAS DE VIAJE, de Aniko Villalba



“Días de viaje” es el titulo del libro que terminé de leer justo ayer y que me marcó de especial manera.

Antes de leérmelo, y por simple inferencia de su titulo, pensé que me topaba con un libro de viajes más de los cuales existen hoy en día: relato directo de países, que no te puedes perder de cada uno de ellos, que no se recomienda visitar/hacer, que clima hay, tipo de transporte, actividades…

Es cierto que esto lo cumple pero, si me marcó especialmente este libro, es porque va mucho – muchísimo – más allá.

Aniko Villalba, la autora de este libro, nos cuenta todo el proceso mental y social que ha seguido desde que un día, con 20 años de edad, decidió coger su mochila y salir de Buenos Aires a conocer mundo de manera solitaria. Por lo tanto, lo que puede ser un libro de viajes acaba siendo, también, toda una autoayuda para vencer los miedos que se nos ponen cuando queremos ir a lo desconocido, aun teniendo claros nuestros deseos (sea viajar, montar un negocio, cambiar de hogar…).

Viajar por el mundo es algo que tendemos a idealizar y, como explica Aniko, tuvo que “soportar” como se decía que eso era algo de “locos”, que se necesitaba mucho dinero para hacer y que “salir del sistema” por unos años haría que no se volvería a integrar en él, a su vuelta. Lo cierto es que Aniko tenia muy claro que no quería pertenecer a este “sistema” que crea infelices, día tras día.

En la actualidad, Aniko ha recorrido países de América Latina, Europa, Asia y África (Marruecos). No sólo ha demostrado que se pueden romper los miedos y que, cuando se hacen, la vida nos da miles de experiencias que no nos hubiese dado en nuestra casa, sino que viajar por el mundo no es sinónimo de “vacaciones”. Mientras transcurre cada país, Aniko se dedica a escribir sobre él y a fotografiarlo. Tiene su propio blog: “ www.viajandoporahi.com ”, su primer libro al mercado y ha participado en diferentes revistas de viajes.  Al mismo tiempo, Aniko asegura que viajar por el mundo es mucho más barato de lo que la gente se puede creer, incluso más que quedándote en tu ciudad natal.

Y para acabar, dos reflexiones más. A través de los relatos de la autora, nos damos cuenta de lo mismo que ella está aprendiendo en ese momento: de la verdadera esencia del ser humano, sea de donde sea. Nos habla de la bondad, de la generosidad, de la amabilidad y tantos otros conceptos que muchas veces brillan por su ausencia en la sociedad moderna actual. Y, como otro aprendizaje, del poder que tiene la naturaleza sobre nosotros: "la naturaleza es el mayor desestresante"; ¡Aniko llegó a ver una aurora boreal en Laponia! 

Podría extenderme mucho más pero ya desvelaría demasiadas cosas de este libro, así que lo mejor que podéis hacer es haceros con él. ¡Os encantará!

jueves, 31 de julio de 2014

EN MÁLAGA DESCUBRÍ...

La “parada final”, es decir, la ultima ciudad a la que tenemos planeado viajar, no lo suele tener fácil: tiene que luchar y vencer con el cansancio del sujeto. Esto me sucedió con Málaga a la cual dediqué la mitad del tiempo que tenia previsto y que, justo cuando tomé el tren para la vuelta a Barcelona, me arrepentí de no haberme entregado a ella.

Pero rebobinemos… Nada más pisar Málaga tuve una sensación amarga: después de estar en una ciudad con esencia de pueblo (Granada) y de un pueblo de costa (Nerja), el tránsito acelerado, el ruido, los grandes edificios, el centenar de personas caminando en distintas direcciones… me señalaban el contraste: estaba en una gran ciudad.

Al principio, me vi con pocas energías por conocerla pero, tras un largo y merecido descanso, me dejé llevar y, como por arte de magia, Málaga me fue enamorando poco a poco. 

En Málaga descubrí…

1- Que tiene un “oasis”, es decir, una zona donde “todo se para” y desconectas al completo de que estás en una gran ciudad; esta es, sin duda, la zona de costa coronada con la Playa de la Malagueta. El contraste entre esta zona y el centro es brutal.


2- Aun estando en el centro, puedes encontrar espacios tranquilos. Sí, parece extraño pero el malagueño local tiende a vivir la vida más relajadamente y eso hace que hayan plazas donde se respira familiaridad y calma aunque estén, por ejemplo, a solo unos metros de la Catedral.


3- Que la tonalidad del cielo de Málaga y, por ende, de la Costa del Sol es diferente. Me lo dijo un taxista (aquí los taxistas hacen casi de guía de manera natural, son muy amables) y pienso que tenía razón: lo vi, a mi parecer, más claro de lo normal. 


4- Que Málaga tiene muchísima cultura por visitar y conocer. Esto no siempre lo muestran los medios los cuales tienden a simplificar: Málaga = playita y “servesita”.


4- Que la “Málaga turística” vive de Picasso. Fue muy emotivo visitar su casa natal así como el museo. En la casa, me sentí como si hubiese dado un viaje en el tiempo y estuviera, de intruso, “chafardeando” su hogar. 
 
   

5- Que el malagueño local tiene una necesidad innata de establecer comunicación y eso, no solo me gusta sino que ME ENCANTA. Hay varias anécdotas pero fue una conversación – que yo no inicié – la que me llevó visitar la mejor vista panorámica de toda la ciudad sin tenerlo planeado: en los pies del Castillo de Gibralfaro. 

6- Que, de la misma manera que sucede en toda Andalucía, hay un sentido estético en las fachadas de muchos edificios: tanto de colores como de uso de macetas. Parece, incluso, que haya una especie de “competición encubierta” por querer ser la ciudad de Andalucía que mejor decore la fachada de su hogar.


 

6- Que despertarte, no con la alarma del móvil, sino con el ruido de los coches de caballos, es una de las sensaciones más bonitas de estar en Andalucía.



En definitiva, Málaga hizo olvidarme de mapas, relajarme y visitarla casi como un autóctono más. Fue desde esa perspectiva, la que me hizo ir descubriendo muchos rincones preciosos que me fueron enamorando. Aun así, debo de conocerla más. Otra vez será ;)

miércoles, 30 de julio de 2014

NERJA, UNA DE LAS PERLAS DE LA COSTA DEL SOL

 Seguro que todos os habréis dado cuenta de que hay ciudades que, con tan solo pronunciarlas, sacan una mirada tierna y una sonrisa carismática a las personas que la han visitado. Pues bien, esto me sucedió con Nerja. Sin duda, debería ser una ciudad preciosa. De hecho, un amigo mío – que sabe que me enamoran los pueblos blancos de mar – me dijo: “tú eres muy Nerja”.

Así pues, algo quedó claro en mi ruta: de Granada a Málaga, iba a parar en Nerja.


Lo hice y os puedo decir que fue uno de los pueblos de mar más bonitos que he visitado en mi vida. Sus paisajes son imponentes, la ciudad es rotundamente limpia y bien cuidada, la estética de su arquitectura (apartamentos, iglesias, fuentes, plazas…) es preciosa, la gastronomía es exquisita y bastante bien de precio, y como suele suceder en Andalucía: la gente es muy amable.







Es cierto que es bastante turístico, por la serie Verano Azul – de hecho, está el barco original de Chanquete en la entrada, para ser visitado- , tener las Cuevas y el impresionante Balcón de Europa pero, al mismo tiempo y de manera casi mágica, consigue que eso no perturbe en absoluto la tranquilidad que se respira en el ambiente, el cual, además, es familiar y amigable.





Nerja fue mi puerta de entrada a la Costa del Sol de la cual estoy convencido que se esconden muchas otras perlas más.


Tal y como me dijo un taxista: “¿Por qué crees que la Costa del Sol es uno de los principales atractivos turísticos por los Europeos y, al mismo tiempo, la zona de España donde más gente viene a disfrutar de su jubilación?”

viernes, 25 de julio de 2014

¡GRANADA SÍ MERECE LA PENA!

Si bien es cierto – o al menos bajo mi punto de vista – que no llega a superar en encanto a Córdoba, Granada puede presumir de conservar a la perfección su “alma” de pueblo y, sobre todo, de tener una de las joyas arquitectónicas más importantes – y visitadas – del mundo: la Alhambra. Tanto es así, que figura en todas las guías de: “1.000 cosas que ver antes de morir”. 

Con esta introducción queda algo claro: “si vais a Granada TENÉIS que visitar la Alhambra”. No me imagino una visita a la ciudad sin contemplar su máxima joya.
Es más, a los pocos minutos de pisar la ciudad, os daréis cuenta que “la Granada turística” vive de ello, tanto es así, que pasear por algunas de sus calles te hacen transportar a Marruecos.





Para visitar la Alhambra, debéis reservar vuestra entrada por internet y con antelación, dada la gran afluencia de turistas que la visitan, a diario. La entrada cuesta 15,40e (sin visita guiada ni audio guía) y se tarda aproximadamente 3 horas en visitar sus instalaciones. Éstas están repartidas en tres grandes espacios:


GENERALIFE






ALCAZABA

 

   
PALACIOS NAZARÍES (con el famoso Patio de los Leones)






NOTA: podéis llegar a la Alhambra tanto a pie como en bus; por su ascendente camino, os recomiendo la segunda opción, es bastante económica (1euro y algo) y pasan buses con bastante frecuencia desde el centro de Granada.


Y UNA VEZ VISITADA LA ALHAMBRA, ¿QUÉ?

Granada cuenta con una zona turística preciosa de ver y que se puede hacer con una meta obligada: el mirador de San Nicolás. Este es el mirador que queda justo en frente de la Alhambra y donde, no solo se pueden sacar unas fotos preciosas, sino que se puede disfrutar del atardecer con artistas callejeros cantando flamenco. ¡Todo muy de la tierra!


Para llegar a él, se parte desde la Plaza Nueva y se “asciende” caminando por un conjunto de laberínticas calles con pendiente, alrededor de unos 10-15 minutos. El camino es cansado por ser ascendente pero, a la vez, muy bonito y es que transcurre por calles y plazas muy características del barrio del Albaicín. 




 

















En la Plaza Nueva, también hay un paseo muy recomendable: el que transcurre por el rio Darro. Es agradable, tranquilo y bonito; ahora bien, finaliza en una plaza con un conjunto de restaurantes para “guiris”, con lo que es más recomendable comer/cenar en otra zona.





Y aquí hemos topado con otro de los puntos fuertes de Granada: su gastronomía. Se come muy bien, a buen precio y en grandes cantidades. Al mismo tiempo, su gente es muy amable y te sientes muy bien atendido y acogido.

 
 
















¡Ah! Y como ultima sorpresa: su catedral. Es muy imponente y os recomiendo visitarla. 


En resumen, Granada no me ha marcado tanto como Córdoba pero cuenta también con gran encanto; y sí, merece muchísimo la pena ir. La Alhambra hay que visitarla sí o sí, así como el mirador de San Nicolás o el paseo por el río Darro. ¡Granada os sorprenderá y su gente os encantará!